Dagoberto Valdés, Oswaldo Payá, Berta Soler, Guillermo Fariñas y Martha Beatriz Roque hablan sobre la visita de Benedicto XVI.
Buena parte de los disidentes aguardan la visita del papa Benedicto XVI como un acontecimiento muy importante y esperan que el pontífice sea la "voz de quienes no tienen voz" en Cuba, aunque también hay críticas entre los opositores que cuestionan su viaje.
En declaraciones a EFE, Dagoberto Valdés, intelectual que hasta el año 2007 fue director de la revista Vitral, órgano oficial de la Diócesis de Pinar del Río, esta visita "es la oportunidad de que el Papa sea la voz
de los que no tienen voz".
En similar sentido se pronunciaron otros opositores como Oswaldo Payá, que encabeza el Movimiento Cristiano Liberación, o Berta Soler, actual líder de las Damas de Blanco.
Dagoberto Valdés espera que Benedicto XVI se refiera durante su estancia en Cuba a la "responsabilidad de los derechos humanos, la dignidad, la paz y otros valores" que la Isla "necesita urgentemente".
Para Oswaldo Payá, no hay que centrar la expectativa de la visita papal en que vaya a catalizar un giro hacia la libertad en la Isla, pero su viaje puede "sintonizar" con "el cambio que se está produciendo en los
corazones y las mentes de los cubanos a pesar de que el Gobierno mantiene cerrados los espacios políticos, entre otros".
Tampoco Berta Soler cree que la visita del pontífice vaya a "resolver el problema de Cuba, que es la libertad", aunque considera que "es bueno que él conozca la situación actual del pueblo cubano" y de la disidencia que, recordó, sufre la represión y el hostigamiento del Gobierno.
Tanto Payá como las Damas de Blanco quieren que Benedicto XVI se reúna con la disidencia durante su visita, un reclamo que también ha hecho el psicólogo y periodista independiente Guillermo Fariñas a través de una carta dirigida a Joseph Ratzinger.
"No se debe desaprovechar el momento histórico para plantearle una serie de problemas a su Santidad", indicó Fariñas, premio Sájarov 2010 del Parlamento Europeo, un reconocimiento que también se concedió a Payá (2002) y a las Damas de Blanco (2005).
En su misiva, este opositor pide al pontífice que no sea "cómplice" del régimen y que en sus homilías en la Isla solicite la "libertad sin destierro de todos los presos políticos" y mejoras en las "pésimas condiciones carcelarias" del país.
El programa oficial de la visita del papa no contempla que Benedicto XVI se reúna con disidentes, como tampoco lo hizo Juan Pablo II en su visita de 1998, porque, según Oswaldo Paya, en aquel momento "hubo presiones y condicionamientos" para no recibirlos.
Y dentro de la disidencia también hay voces que cuestionan la próxima visita de Benedicto XVI: una de las más críticas es Martha Beatriz Roque, exprisionera política del Grupo de los 75.
"Yo soy partidaria de que el Papa no venga porque la situación que hay en el país actualmente es muy difícil por la represión a la disidencia", dijo a EFE Roque, quien no ve voluntad política alguna en el Gobierno de cambiar la situación, ni cree que la visita del pontífice pueda contribuir a ello.
Esta opositora también fustiga a la jerarquía católica de la Isla al considerar que "está equivocada" y "comprometida con el régimen", lo que a su juicio está muy lejos de lo que desean los fieles católicos.