Ya no se puede hacer oídos sordos
Tomas Bilbao
Por demasiado tiempo el debate sobre la política de Estados Unidos hacia Cuba ha sido dominado por argumentos limitados en los dos extremos, que, o bien ignoran las demandas de los cubanos por cambios desesperadamente necesitados en el fallido sistema de su país, o piden cambios necesarios en la política de EEUU. Ambos grupos han tenido éxito haciendo oídos sordos al hecho de que los cubanos en la isla piden cambios... y no sólo en Cuba. Para aquellos dispuestos a ignorar el sufrimiento del pueblo cubano es fácil ignorar los llamados desesperados de numerosos cubanos que con sus voces y acciones han expresado con claridad la necesidad de cambios fundamentales en el sistema cubano. Mientras tanto, los defensores del status quo han trabajando concienzudamente para que la gran mayoría de las voces que desde la isla piden cambios en la política exterior de EEUU nunca sean escuchadas, para que de esa manera nunca puedan socavar sus esfuerzos para que nada cambie en Washington o en Miami. Afortunadamente, los cubanos han encontrado nuevas formas de hacer que su mensaje de cambio pueda ser escuchado aumentando los contactos con cubanoamericanos y otros viajeros, blogs, redes sociales y con documentales desafiantes como Los nietos de la revolución cubana, estrenado esta semana, del director Carlos Montaner, hijo del columnista Carlos Alberto Montaner. El provocador documental de Montaner de 60 minutos de duración ofrece una ventana a la vida de la juventud cubana y su deseo de cambios en un momento en que la isla enfrenta uno de sus más difíciles períodos en medio siglo. Presenta entrevistas con ciudadanos comunes, así como con activistas reconocidos como Yoani Sánchez, Claudia Cadelo, Dagoberto Valdés, y artistas como Silvito El Libre, Los Aldeanos y Gorki Aguila, y ofrece pruebas de la profunda desconexión entre la revolución y la juventud cubana. El documental demuestra las actitudes de la juventud cubana hacia la revolución, su apatía o rechazo directo hacia ésta, y presenta a disidentes conocidos que piden cambios fundamentales en la política de EEUU hacia Cuba: ``Creo que si los Estados Unidos levantaran todas las sanciones, incluyendo las financieras, el gobierno cubano se vería en serias dificultades. No creo que sabrían qué hacer sobre eso', indicó la bloguera cubana Claudia Cadelo, protegida de Yoani Sánchez. El prominente activista católico laico Dagoberto Valdés declara: ``Creo que se debe levantar el embargo de los Estados Unidos y permitir la libre entrada y salida de ciudadanos estadounidenses y cubanos y compañías porque creo que eso abriría el país'. Estas declaraciones se hacen eco de las de otros disidentes que no son parte del documental, como Miriam Leiva, miembro fundadora de las Damas de Blanco, y Oswaldo Payá, líder del Proyecto Varela, y muchos otros. Mientras estos valientes disidentes arriesgan sus vidas pidiendo cambios en la política exterior de EEUU tan profundos como el levantamiento total de todas las sanciones, el Congreso continúa debatiendo si pasos mucho más modestos, como permitir a los ciudadanos estadounidenses viajar a Cuba, serían beneficiosos para la defensa de los derechos humanos y la democracia en la isla. Ya ha terminado el tiempo de hacer oídos sordos a los disidentes cubanos. El poder de internet y de documentales poderosos como Los nietos de la revolución cubana está permitiendo a los valientes cubanos hacer escuchar en todo el mundo sus mensajes de cambios en Cuba y Washington. Si verdaderamente deseamos cambios en Cuba, no podemos dejar de escuchar los pedidos de los cubanos de que haya cambios en la política de su gobierno, pero tampoco hacer oídos sordos cuando piden cambios en la política exterior de EEUU. Tomas Bilbao es Director Ejecutivo del Cuba Study Group en Washington, DC.
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