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Prof. Leszek Balcerowicz, ex Gobernador del Banco Nacional de Polonia
El sistema socialista o comunista tenía tres rasgos fundamentales. Primero, todo tipo de libertades individuales estaban limitadas de forma radical – las libertades económicas y no económicas. En cuanto a las económicas, la prohibición de actividad empresarial privada –la esencia del socialismo– era la más drástica limitación de la libertad económica. Pero también estaba la prohibición del libre mercado, porque las empresas estatales se sometían a la planificación central. La moneda no se cambiaba por otra moneda, lo que significaba, que si alguien quería importar o salir al extranjero tenía que pedir permiso a las autoridades, lo que también tenía importancia extraeconómica, porque si uno no le gustaba a las autoridades no recibía divisas. No había libertad de viajar. Los medios de comunicación estaban controlados, tanto desde fuera por la censura, como desde dentro por la autocensura. Y este es el primer rasgo: la restricción extrema de la libertad. Nadie en el mundo consiguió construir el bienestar teniendo como base la restricción extrema de la libertad. La esencia del marxismo, en mi opinión, consistía en que el traspaso del poder a la comunidad, es decir al estado, conduciría al progreso. Resultó que no era así. El segundo rasgo puede ser más agradable en sí mismo. Había un gran sentido de seguridad social, que era la otra cara de la moneda de la falta de perspectivas económicas. ¿En qué consistía esta seguridad? No había desempleo abierto - porque había desempleo encubierto. Los recursos básicos para vivir eran baratos, pero había que hacer cola. Mientras que los objetos de uso prolongado eran muy caros. En el socialismo no había competencia y las empresas eran únicamente centros de ayuda social, pues no había necesidad de tener el sistema de protección social que existe en las economías de mercado de tipo contemporáneo. Y por último, el tercer rasgo relacionado con la naturaleza del estado. La ley era anarquía, la ley era ilegal. Es decir, las actividades, que son esenciales para el desarrollo eran infracciones según la ley socialista. Para el desarrollo es imprescindible la actividad empresarial privada pero se la consideraba delito. Igual la oposición política, la presentación de programas alternativos, eran considerados un delito. ¿Cuánto costó este sistema? Había enormes costes no económicos, que no voy a mencionar. La vida en la mentira, que ahora algunos creen ideal, es desagradable. Pero los enormes costes económicos son costes de tiempo perdido. Cada país socialista perdió muchísimo. No hay ninguna excepción. Comparemos Cuba y Chile. En el año 1950 Cuba tenía 56% del ingreso de Chile. Mientras que en el año 2003 sólo 23%. Es decir dos veces menos. China es un caso especialmente interesante. En los tiempos maoístas China retrocedía respecto al Oeste rico, pero desde el final de los años 70 China acelera. ¿Es esto el resultado de que China inventó un socialismo mejor? No. Es el resultado de que China pasa al capitalismo. Aunque oficialmente no lo admiten y más adelante en el lenguaje oficial se habla de economía socialista de mercado libre. Pero, de hecho, se realiza una privatización masiva, iniciada en la agricultura. Gracias a ello se facilita la creación de empresas quasi‑privadas no-agrícolas. China se abrió al mundo. Tiene hoy 5-6 veces más inversiones extranjeras que La India y exporta 5-6 veces más. No se hizo todo, y lo que falta por hacer es el origen de problemas, por ejemplo el sistema bancario. Los bancos tienen pérdidas gigantescas, pero la gente no lo sabe. En todo caso, China no es la excepción de la norma de que el socialismo siempre pierde y que hay que romper con él si se quiere recuperar el tiempo perdido. Voy a resumir brevemente las experiencias de la Europa Central y del Este. La conclusión general, después de muchas observaciones, es la siguiente: en poco tiempo surgieron grandes diferencias, tanto económicas como no-económicas. Si tomamos 100 como el nivel de PIB en el año 1988, vemos que Polonia consiguió el mayor crecimiento (aunque podía llegar a más), es decir un 47%. La inflación es muy desagradable para la gente. Es como la enfermedad, cuando no está, nadie ve el problema, cuando aparece, entonces la sientes. Todos los países redujeron la inflación de forma significativa. Los países de la Europa Central y del Este hasta el nivel más bajo, pero sigue siendo muy alta. ¿Dónde? En Ucrania, en Rusia, es decir en los países, que llegaron a peores resultados de crecimiento económico. Esto demuestra que es un disparate creer que gracias a una inflación más alta se puede conseguir un bienestar mejor. Las inversiones extranjeras directas. ¿Qué son? Es la más valiosa forma de afluencia de capital externo, que consiste en la construcción de empresas, o en la compra a través de la privatización, o compra de las existentes empresas privadas. ¿Por qué tiene tanto valor? Porque es el soporte de nuevos conocimientos: organizativos, técnicos – lo que no se puede encontrar en los manuales. Por eso, como sabemos, todos los gobiernos sensatos intentan atraer este tipo de inversiones. Incluso los países ricos como Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña. Si se libera la economía de la tutela política, algunas desigualdades crecen – esto es inevitable. Si se ofrece la posibilidad de la libre actividad empresarial, con ella irán relacionados unos ingresos más altos. En el socialismo la educación no valía porque, desde el punto de vista económico, la gente mejor formada no ganaba más que la gente peor formada. Esto cambia en la economía de mercado. No tiene sentido pues quejarse de que las desigualdades crecen, hay que saber cuál es su razón y cómo crecen. No es verdad que en Polonia las desigualdades crecieran de forma desmesurada. Mientras que es verdad que crecieron mucho más en países que se reformaron menos: en Rusia y en Ucrania. Cuantas menos reformas, más desigualdades. ¿Por qué? Porque a menos competencia, más fortunas relacionadas con los contactos políticos. Entonces, si se quiere tener un menor crecimiento en las desigualdades -unas desigualdades más justas- hay que reformar el estado y la economía, y no bloquearlo. Ahora voy a presentar lo que parecen ser las conclusiones principales, que tienen relación, creo yo, con otros países, donde las circunstancias de partida pueden ser parecidas. Pienso que Cuba, teniendo una economía socialista, planificada de forma central es bastante parecida. En primer lugar, una intuición muy importante: cuantas más reformas a favor del mercado libre, tantos mejores resultados económicos y no económicos. Los que bloquean las reformas, perjudican a la gente, debilitan el crecimiento, contribuyen a un mayor desempleo, aunque normalmente se presentan como bienhechores. Ellos son los que más declaman cómo quieren a la gente. Segundo, algunas veces un país se retrasa con las reformas. Pero si empezamos más tarde las reformas y las aceleramos mucho, después de cierto tiempo empieza la aceleración económica. El mejor ejemplo es probablemente Armenia. El país, que tiene una situación geográfica difícil, no tiene salida al mar. Tiene dos vecinos hostiles: Turquía y Azerbaiyán. Es un país que en los últimos años, desde 1999, llegó a unos resultados económicos excelentes. En Armenia se realizó lo que no era posible prácticamente en ningún país de Europa Central o del Este, excepto Lituania, es decir: reducir decididamente la presencia fiscal del estado en la sociedad. La relación del gasto público con PIB desciende del 30% al 17,7%. En Polonia ¿cuánto es? El 44%. En Armenia se redujeron los impuestos hasta el 14% de PIB. Es más o menos el nivel de la carga fiscal que caracteriza a los tigres asiáticos. A esto le acompañó la reducción de la inflación. Si aceleramos las reformas de forma radical, y las continuamos, después de cierto tiempo el crecimiento acelerará. ¿En qué consisten estas reformas? Hay tres principios fundamentales. El primero es la liberalización, es decir la eliminación de restricciones políticas. Sobre todo se trata de la eliminación de las barreras contra creación de empresas privadas. El segundo, es la reorganización de las instituciones. Es decir, la creación de instituciones nuevas, que podían no existir en el socialismo, o la reorganización de las existentes. ¿Qué podía no existir en el socialismo? Por ejemplo las bolsas de valores. ¿Y qué es lo que hay que reorganizar? Las empresas, es decir privatizarlas, que significa quitar el poder sobre ellas a los políticos. Hay que reorganizar también las instituciones públicas. Los juzgados y tribunales, el sistema de la justicia, es muy importante que sean independientes y profesionales. Las instituciones tienen que aprender también las nuevas leyes. Antes se perseguía a los especuladores y ahora hay que proteger a los propietarios privados. El tercero, los precios tienen que ser estables, es decir la inflación tiene que ser baja para evitar crisis. Vale la pena recordar: la liberalización se puede hacer rápidamente. Es posible conseguir rápido la estabilidad macroeconómica, todavía más, normalmente hay que conseguirla rápido, sobre todo si la inflación es alta. Mientras que la reorganización institucional, aunque debería hacerse rápidamente, no se puede conseguir con tanta rapidez como la liberalización. La liberalización consiste en librar a las personas que actúan en el campo de la economía. No se trata de un cambio sólo tecnócrata, sino también de un profundo cambio moral y social, para que la gente sea libre, para que puedan realizar sus planes de vida. ¿A cuánta gente se les hizo daño durante el socialismo? – ellos sólo querían ser empresarios pero no podían. Podían sólo actuar dentro de la economía sumergida, pero esto no es actividad empresarial. Además la liberalización es una importantísima palanca de desarrollo. Ahora voy a decir unas cuantas palabras sobre la privatización. De la privatización muy fácilmente se hace un demonio, pero quien bloquea la privatización perjudica a la gente. ¿Por qué? Cuando se introduce la competencia y no se privatiza una empresa, es como si esta empresa fuera un boxeador con la mano atada detrás, y tuviera que luchar con los boxeadores que tienen dos manos libres. Simplemente la competencia privada es más eficaz y mejor gestionada que la estatal. Hay que recordar que las condiciones para las reformas no crecen como las frutas en el huerto. Hay que aprovechar cada oportunidad. Para ello hay que estar preparado con un programa y un equipo de gente, para entrar y reformar rápido. Y arraigar las reformas de tal manera que no sea posible retroceder. Por ejemplo la convertibilidad del dinero es muy importante, porque muestra cualquier eventual peligro. Es importante establecer tratados internacionales, que consoliden las reformas, como, por ejemplo, la participación en la Organización Mundial del Comercio. Es muy importante el papel de los medios de comunicación. En el comunismo los medios estaban controlados. No mostraban problemas verdaderos y a mucha gente les parecía que estos problemas no existían, que no había pobreza ni criminalidad. Cuando se libera los medios, que es una cosa buena, ¿en qué se centran los medios? En los rasgos malos de la nueva realidad. Y entonces mucha gente puede tener la impresión de que la criminalidad o pobreza aparecieron sólo después de la caída de socialismo. Es una imagen borrosa. El mantenimiento de la censura no es la solución, mientras que es muy importante la formación de periodistas en la vertiente de la ética del periodismo y de las capacidades profesionales. Las reformas producen descontento. Es verdad. Porque si no fuera por el descontento las reformas se habrían hecho ya hace tiempo. ¿Cuál es la razón del descontento? Si las reformas se realizan con éxito, es decir, aceleran el desarrollo, la posición relativa -en comparación con otra gente- para unos grupos baja y para otros grupos crece. Por ejemplo los mineros. En Polonia en el sistema antiguo eran, en comparación con otra gente, un grupo con altos ingresos y prestigio. ¿Por qué? Entre otras razones, porque la economía socialista necesitaba mucho carbón. Pero se despreciaba a los contables porque en el socialismo no se contaban los costes. ¿Qué ocurre cuándo se pasa con éxito a la economía del mercado? La posición relativa de los mineros baja, pero no significa que es peor en comparación con los contables, ingenieros o empresarios. Hay que entender que en este tipo de grupos no puede haber apoyo entusiasta de las reformas. La posición relativa de los contables o ingenieros mejora. En el socialismo había mucho desempleo, pero era encubierto. Cuando pasamos a la economía del mercado aparece el desempleo abierto. Desde el punto de vista individual de una persona es mejor ser un parado en un trabajo que parado abiertamente. ¿Hay entonces argumentos para no realizar las reformas? Por supuesto que no. Primero, porque sin reformas el país puede solamente derrumbarse. Segundo, cuando se derrumbe, al cabo de cierto tiempo todos estarán descontentos. Es decir es mejor hacer reformas de manera competente y decidida, teniendo en cuenta cierto descontento, que no hacer nada y llegar a la situación en que todos estén descontentos.
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