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  Jack DuVall, International Center on NonViolent Conflicts

Me gustaría hablar de algunos de los factores estratégicos, que decidieron sobre el éxito del movimiento oposicionista en Polonia, y que, en mi opinión, deberían utilizarse para otros movimientos pacíficos oposicionistas del mundo. (…) Basándonos en la experiencia de Solidaridad podemos enumerar siete factores principales que fueron la clave del éxito. El primero de ellos es la autoorganización. Leszek Kołakowski, Adam Michnik y Jacek Kuroń en los años 60 y 70 escribían sobre la ineficacia de los levantamientos militares en la lucha por la libertad y demostraban que tomar todo tipo de iniciativas civiles puede romper el monopolio del estado para representar a la nación. Un ejemplo de esto es el Comité para la Defensa de los Trabajadores, que se creó a mediados de los años 70. La teoría de la autoorganización social no era una idea nueva porque ya Ghandi escribió sobre ella, pero en Polonia se realizó con una eficacia excepcional, lo que claramente se ve en el año 1980 en el Astillero de Gdańsk.

En agosto de 1980 los huelguistas, acordándose de las experiencias dolorosas de los años 1970 y 1976, sacando conclusiones de aquella lección, se decidieron por una táctica de planificación prudente, evaluando de forma racional sus posibilidades. Conocemos muchos ejemplos de revoluciones pacíficas que no terminaron con éxito, porque sus líderes creyeron, que era suficiente con el primer momento de chispa y no la planificación estratégica prudente.

Polonia tuvo una suerte extraordinaria con que en el año 1979 el recién elegido Papa Juan Pablo II viniera de peregrinación a su patria. Su visita fue el primer ensayo de autoorganización de la sociedad polaca; primer ensayo antes de los acontecimientos del año 1980. Así pues, la planificación es el segundo factor estratégico.

El tercer es la aspiración a la unión social. Un movimiento para conseguir el éxito tiene que representar a toda la sociedad, en cuyo nombre actúa. Esto significa que en sus filas tiene que haber intelectuales, trabajadores, estudiantes, agricultores. Todos estos grupos socio-profesionales se encontraron en el lado de los huelguistas del Astillero de Gdańsk en 1980.

El cuarto factor, absolutamente clave, en el desarrollo de los movimientos civiles, es la capacidad de disciplinar a sus miembros, para que luchando no utilicen la violencia. De esta forma le quitamos al régimen el pretexto de utilizar la represión y al mismo tiempo a los miembros moderados del gobierno les mostramos que somos competentes y sabemos gestionar a la gente.

El quinto factor es marcar unos objetivos reales. Los activistas de Solidaridad en un principio no exigieron la realización de grandes objetivos políticos, simplemente demandaron el derecho a crear un sindicato libre. El movimiento de Solidaridad, que ganaba cada vez más apoyo por parte de la sociedad, se demostró genial renunciando peticiones, que en aquellos tiempos eran imposibles de realizar. Es un ejemplo de táctica que no fue aplicada nueve años más tarde por los estudiantes de la plaza de Tienanmen. Aunque fueron capaces de organizar una concentración de medio millón de personas en la plaza de Tienanmen y de forzar al régimen a hablar con ellos, durante las negociaciones no pidieron lo que el gobierno chino les podía dar y reivindicaron desde principio los objetivos más importantes, es decir la democracia. No se daban cuenta de que en aquel momento lo más importante era garantizar posibilidades de desarrollo para su propio movimiento. No sabían que primero hay que dar la marcha corta para poder después acelerar.

El sexto factor es la elección de herramientas y la iniciación de actividades que limiten al régimen sus posibilidades de reacción. Cuanto más fácil de prever la elección hecha por el régimen, tanto más espacio para nosotros.

El séptimo factor: influencia sobre la política aprovechando actores externos.

Cuando hablo de Solidaridad, siempre vuelvo al momento en el que Lech Wałęsa fue internado. En el momento de la detención, Lech Wałęsa les dijo a los funcionarios de la policía: “Volveréis a nosotros de rodillas!”. Esta frase interpretada de varios modos, resultó ser una profecía. Pero todavía me pregunto ¿En quién pensaba Lech Wałęsa diciendo “nosotros”? ¿Se trataba de Solidaridad? Seguramente sí, pero también de todos los polacos, porque Solidaridad representaba a toda la nación, sus sueños y aspiraciones. Muchas veces cito las palabras de Vaclav Havel, quien en su ensayo “La Fuerza de los sin Fuerza” decía: “Cuando vives en un sistema totalitario y no dices nada, vives en la mentira. Cuando decides decir algo, decir la verdad, vives en la verdad. La amenaza más grande para el sistema basado en la mentira es difundir la verdad.” De esta manera se gana corazones de la gente, lo que consiguió Solidaridad. Y ésta es la clave emocional de su éxito.

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