Conferencia 11.12.2006
 
Diciembre 2, 2006 en Cuba
 
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  Julio Hernandez

     

Yo agradezco mucho poder estar con Ustedes hoy aquí. En realidad es Oswaldo Payá Srdiñas quien debería ocupar esta silla. Él ha sido invitado por el Presidente Lech Walesa y por Ustedes. Lamentablemente, el gobierno de nuestro país no le permite recibir la invitación. Así que, es como ser el presidiario en su propio pais.

Tengo mucho agradecimiento porque, al fin y al cabo, el movimiento que a partir del año 1980 empezamos precisamente a pensar suponía que había otro escenario distinto que la insurrección en Cuba, que ya es una cosa compleja, muy complicada, debido a que habían pasado generaciones y que muchas de la generaciones no entendían ni siquiera lo que era la democracia anterior. Por lo tanto, en el proceso en que estamos inmiscuidos queremos unos derechos para los cubanos. A partir de los ochenta entramos en el contacto con Oswaldo Payá para pensar en una alternativa a la insurrección y de allí surge la estrategia del cambio pacífico que hemos desarrollado en muchos aspectos.

Posiblemente, quien hizo detonar formidablemente la estrategia fue Su Santidad Juan Pablo II, cuando estuvo en 1998 en la Habana. Entonces ya se había iniciado la recogida de las firmas del proyecto Varela. El pontífice en estos momentos dijo: "Los cambios tienen que hacer Ustedes los cubanos. Ustedes tienen que ser los protagonistas de historia." Efectivamente, el proyecto Varela es el protagonismo de la historia del pueblo cubano. Nosotros no somos un movimiento de exilio, solamente tenemos a dos personas que representan el movimiento afuera y tenemos que hacernos pedacitos para poder atender a las distintas partes del mundo en las que tenemos que movernos.

Pero la realidad es que nuestro movimiento está cimentado dentro de Cuba a partir de las mismas leyes del Gobierno cubano, a partir de la Constitución comunista en la cual encontramos que había una cláusula de soberanía que le permitía al pueblo, tras haber recogido diez mil firmas, poder solicitar a su gobierno cambios. Y eso fue a lo que nos dedicamos a hacer después de la visita de Juan Pablo II.

Y se recogieron más de diez mil firmas, se recogieron once mil firmas. Las presentamos ante la Asamblea del Poder Popular. Todos conocen la reacción del gobierno. La reacción del gobierno siempre ha sido a base de marchas publicas. Movilizaron nueve millones de personas que no eran los nueve millones de votantes. Nosotros, sí, conseguimos once mil firmas de votantes con identificación propia, contra todos riesgos, contra las represiones, inclusive contra el apartheid que significó perder el trabajo del único empleador que hay en Cuba que es el gobierno, pero allí estaban las firmas.

El gobierno, por supuesto, derogó una serie de partes de la reglamentación de la Constitución, lo que no pudo quitar fue la Constitución. El articulo 135 que es el que capacita el Proyecto Varela, que es la cláusula de soberanía, sigue en la Constitución. No lo pudieron quitar. Por eso nosotros seguimos insistiendo que a pesar de lo que decía el gobierno que el Proyecto Varela murió, a pesar de lo que decía la parte de la oposición que el Proyecto Varela fue una cosa del pasado, el Proyecto Varela seguía vivo, se siguían recogiendo firmas. Posterior a eso, se entregaron catorce mil firmas adicionales para veinticinco ciudadanos que habían participado en ese reclamo. El Proyecto Varela seguía recogiendo firmas. El gobierno violó su propia ley y se quedó en un inmovilismo. Como aquí se ha mencionado, desde el año 2002 no se ha convocado a ningún congreso del Partido Comunista. El Proyecto Varela se presentó en 2002.

Nosotros decimos: el pueblo no se va a quedar con los brazos cruzados. Por lo tanto convocamos un dialogo nacional. Porque el pueblo cubano tenemos que reconciliarlo. Porque el pueblo cubano viene de distintas vertientes. Están los que apoyan al gobierno, los que están en la oposición, están los cubanos que evidentemente no han sabido que es lo que ha pasado en todo este proceso porque solamente tienen la versión del gobierno cubano. Por lo tanto, propusimos un diálogo nacional y hace dos años y medio nos envolvimos en ese proceso. En él participaron mas de 17 mil cubanos, los cubanos de dentro de la isla y los cubanos de afuera, del destierro. Y en ese diálogo, constituido en un documento de 180 páginas, cuyo resumen se llama el programa de „todos los cubanos" y que es un verdadero trabajo de transición gradual y pacífica del totalitarismo a democracia, se estudian todos los aspectos de la sociedad cubana. Aquí, ninguna nación extranjera le ha dicho al pueblo cubano que es lo que quiere y que es lo que tiene que hacer.

Aquí fueron los mismos cubanos los que dijeron: nosotros queremos conservar esto, nosotros queremos quitar lo otro. Esto es indispensable para el trabajo por el futuro de Cuba, son los momentos cuando todos los movimientos de solidaridad surgen, como es el caso del que estamos viviendo. Para nosotros es un símbolo de inspiración de la democracia, porque en este movimiento de solidaridad nos inspiramos. Lo único que les puedo decir es que los cubanos estamos trabajando internamente, los cubanos no estamos doblando las manos.

Yo oía decir en todas las conferencias sobre los asuntos económicos que son también los cubanos que garantizan los derechos para poder abrirnos a la fase económica. No tenemos ninguna duda de que cuando se organice una sociedad de libertad, la voluntad empresarial del cubano, el capital cubano que hay en el exilio puede generar económicamente una gran nación.

Pero primero tenemos que conseguir los derechos que no tenemos en esos momentos. Y tienen que ser todos los cubanos. No pueden ser solamente los cubanos del exilio. No pueden ser solamente los cubanos que están dentro de Cuba. No podemos dejar a un lado a los cubanos que creyeron al comunismo en un momento. El pueblo de Cuba se tiene que reconciliar. Y reconciliado, que es el trabajo que estamos tratando de hacer, podremos conseguir la libertad. Muchas gracias.

 

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