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  Aleksander Kwasniewski

 

¡Señor Presidente, Señor Primer Ministro, Estimados Señores Participantes!

Antes que nada, quisiera agradecer al Señor Lech Walesa y a su Instituto por la invitación.

La presente conferencia es una propuesta para los países que experimentan momentos difíciles y divisiones internas para mantener el diálogo a pesar de las diferencias biográficas, históricas y diferentes caminos que los han llevado hacia la libertad, soberanía y democracia. Al comenzar la conferencia, el señor embajador don Nicolás Rey ha dicho que para él un encuentro de personas tan diferentes en un solo lugar demuestra la madurez de Polonia. En este espíritu nos gustaría proponer las resoluciones a los países que se encuentran en tal encrucijada. Desde aquí se puede preguntar si en Polonia no sobran los problemas locales o de nuestra región de Europa - del Este y Central. ¿Por qué nos ocupamos de la lejana Cuba y hablamos de un país que la mayoría de nosotros ni siquiera ha tenido la ocasión de visitar? El presidente Walesa no fue invitado a Cuba, yo tampoco obtuve la invitación durante los diez años de mi presidencia. Las relaciones políticas entre Polonia y Cuba en los últimos diecisiete años, si las hay, son de baja intensidad.

La respuesta a la pregunta por qué hoy en Varsovia tratamos de Cuba y no de otros temas predominantes en los medios de comunicación es fundamental. Polonia es realmente un país que no sólo cree en las reglas de solidaridad sino también un país que las promueve en las relaciones internacionales. Deseamos ser solidarios con estos países que pueden beneficiarse de nuestro apoyo y a los que queremos ayudar a alcanzar la libertad y construir la democracia. Cuba es uno de estos países.

La solidaridad es una palabra que hoy se relaciona con Polonia, sin embargo tiene una historia larga y sus cimientos se pueden apreciar en el lema  “por vuestra libertad y la nuestra” – un llamamiento que animaba a los polacos a lo largo de decenas de años para luego estar presentes en las disputas y en los frentes de las guerras que conoció el mundo.

Tratamos de Cuba porque queremos ser solidarios; porque estamos convencidos de que nuestra experiencia puede servir para la solución de los problemas que está sufriendo Cuba.

Sin lugar a dudas, Cuba es un país que pertenece enteramente a la época pasada. El presidente Walesa llama los siglos XX y XXI siglos de globalización. Cuba, ideológicamente, forma parte de la historia del siglo XX. Hoy en día, sería difícil encontrar reductos ideológicos similares. El único que se me ocurre es Corea del Norte y sería difícil mencionar otros ya que en los países considerados como todavía no-democráticos se puede observar algunos procesos de democratización.

Cuba es un país anacrónico. Es así por su sistema e ideología - que es una mezcla de comunismo, estalinismo, cultura caribeña, castrismo, de todo lo que en los últimos cincuenta años ha creado la particularidad de la ideología cubana. Cuba es un país anacrónico con su limitación de la libertad, con un partido único que sigue gobernando desde hace 48 años. Hasta hace poco Cuba era un país original por el hecho de ser gobernada por dos hermanos. Ahora sobre su futuro se levanta un gran signo de interrogación.

Si nos encontramos aquí en Varsovia y hablamos de Cuba, es por dos razones que están en la raíz de nuestra preocupación. Primero, Cuba es para todos nosotros un país entrañable y todos lo necesitamos. El mundo no puede dar la espalda a Cuba en un momento histórico tan importante. Por otro lado, tememos que Cuba se convierta en foco de un conflicto, que el fin de este sistema anacrónico implique otra revolución y la internacionalización del conflicto en América Latina y en el Caribe. De allí esta discusión cuyo mérito es buscar las soluciones pacíficas y promover el diálogo. De ahí la necesidad de apoyo a los círculos que aspiran a la libertad a través de llegar al acuerdo con otros grupos políticos y con el gobierno.

Es una tarea sumamente difícil y por eso igual de difícil es dar una respuesta inequívoca. La experiencia de Polonia puede servir a Cuba pero solamente de forma limitada. En primer lugar, comenzando por la geografía, estamos hablando de una isla a la que el acceso es siempre más difícil que en el caso de un país ubicado dentro de un continente como fue el caso de Polonia. Segundo, porque nos encontramos frente a una situación en la que coyuntura de los países de América Latina es favorable al régimen cubano. Las últimas elecciones democráticas cuyos resultados no pueden ser cuestionados, demuestran de una manera evidente que las ideas populistas e izquierdistas con inclinaciones ultras y también la fascinación por Cuba y Fidel Castro están vivas tanto en Venezuela, donde el ganador ha sido Hugo Chávez como en Bolivia, donde ha sido elegido Evo Morales, en Nicaragua donde las elecciones las ha ganado Daniel Ortega y en Ecuador. En México la diferencia entre el partidario de la economía de mercado y el representante de un pensamiento más populista fue apenas de un 1 por ciento.

Debemos tener en cuenta de que estamos hablando de un país y su entorno donde la fascinación por las ideas del castrismo es relativamente grande. Es un factor que influirá en los futuros acontecimientos.

Sobre el futuro de la Isla decidirá también otro factor no menos importante: el gran vecino, Estados Unidos de América. Este país, por su carácter democrático, es un país que vive de elecciones en elecciones y donde los votos de los representantes de la emigración cubana tienen su importancia. Ésta, en gran parte, es muy radical en sus postulados. La creación de las relaciones americano-cubanas oportunas después de la muerte de Fidel Castro parece ser una cuestión importante y será difícil, exigirá ideas tanto de tipo axiológico como político o incluso práctico.

Aquí surgen algunas preguntas abiertas que yo no sé responder, pero tal vez lo sabrán los invitados de Cuba. ¿En qué medida podemos contar con la base real de las fuerzas democráticas en Cuba que serían capaces de organizar la sociedad como lo hizo en su momento en Polonia el Comité de Defensa de los Obreros (KOR) y luego Solidarno¶ć con otras estructuras durante los tiempos del estado de guerra?

¿Puede ser Raúl Castro, un probable sucesor de Fidel Castro, un Gorbachov cubano? ¿Va a querer reformar el sistema? Raúl Castro aparece aquí como un símbolo, en realidad se trata de la mayoría de los representantes del aparato político y también de la generación jóven cubana. ¿Hay en Cuba una base para crear una corriente reformista? En pocas palabras, ¿si el envilecido régimen que está en declive empleará métodos más represivos para mantenerse en el poder o será capaz de buscar un compromiso sabiendo que el resultado puede ser y será el cambio del sistema? El cambio es inevitable, ya que como ya he dicho al principio, el sistema cubano en las circunstancias del siglo XXI es anacrónico.

La siguiente pregunta se refiere a los círculos de inmigración - ¿hasta qué punto están preparados para denunciar su radicalismo y dejar de pensar: “ahora nosotros seremos los propietarios de Cuba?” Si la visión de los círculos de emigrantes en cuanto al futuro de Cuba fuese una idea más sentimental que de perspectiva, eso sería una significativa complicación para el proceso de transformación.

Quedan muchas preguntas más. Nosotros, tratando encontrar respuestas, deberíamos ante todo demostrar la solidaridad en la lucha por la democracia cubana y su libertad. Deberíamos compartir nuestra experiencia con modestia, sabiendo que el proceso de maduración hacia los cambios no es siempre el mismo. La democracia se apoya en las reglas universales de los procedimientos democráticos. No obstante, la democracia debe tener sus raíces en el testimonio nacional, en la tradición, en la cultura, en los comportamientos, en los temperamentos, en el idioma. No es posible importar la democracia sin más. No es posible usar un único modelo de democracia.

Por este motivo es bueno que hoy, desde Varsovia, surja una voz de solidaridad con Cuba y sus aspiraciones para la democracia, libertad, una voz de apoyo para los círculos democráticos.

Les deseo a todos ustedes que un día puedan ir a Cuba a ver un país libre y democrático en pleno desarrollo, beneficiándose de las riquezas naturales que posee.

traducción: Marcin Sarna

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