Plagio en la iglesia pinareña
El nombramiento de Jorge Enrique Serpa Pérez como obispo de la diócesis de Pinar del Río, algo inesperado e inusitado, hace ver claramente que las manos y los esfuerzos e intereses del cardenal Jaime Ortega, su protector y promotor, están detrás de todo. Sin dudas, el cardenal influyó en el Vaticano con su amigo el Cardenal Batista Re, encargado del nombramiento de los obispos, y sus otros contactos en la curia romana, para imponer sus aspiraciones de nombrar un obispo en Pinar del Río que respondiera a sus estrategias políticas, logrando neutralizar el canal de la Nunciatura apostólica en La Habana. Esta ordenación es un plagio que clama al cielo. Serpa, cubano de origen, tiene poco que ver con la historia y la cultura cubana, mucho menos con la pinareña, lo demuestra la insensibilidad y el desamor con que ha desempeñado su nefasto cometido como obispo de la diócesis pinareña, parece ser que el haber estado fuera de Cuba durante más de 30 años a partir del triunfo de la revolución Fidelista, ha influido negativamente en él. Serpa sustituyó a José Siro González Bacallao, anterior obispo, muy querido y admirado por todos los cubanos por su cercanía, sencillez y valentía probada durante todo su episcopado. Este ordenamiento ha definido claramente la línea pastoral predominante ya en la jerarquía cubana, que ha optado por no trabajar en la dimensión social y profética de la iglesia, para no entrar en conflicto con el régimen de La Habana y lograr algunas prebendas, que no sobrepasan el valor de “un plato de lentejas”, a espaldas y sin tener en cuenta las necesidades de su pueblo. Esta lamentable opción ha tenido su concreción más alta cuando Monseñor Serpa llevó a término una serie de cambios radicales en la diócesis más occidental de Cuba, irrespetando totalmente el estilo y las tradiciones de esa iglesia local. La desmantelación, desmembramiento y clausura del Centro de Formación Cívica y Religiosa y el cierre, devenido en “no cierre”, de su prestigiosa revista Vitral, y la clausura de la Hermandad de Ayuda al Preso y sus Familiares demuestran claramente la línea colaboracionista con el régimen de este “obispo”. Todos estos actos han corroborado fehacientemente la ilegitimidad del nombramiento de Serpa como Obispo, sin dudas le pesa mucho y le queda grande la mitra de los apóstoles. Monseñor Serpa ha cumplido con su palabra dada a los medios de comunicación y ha editado el número 79 de la revista “Vitral”, confieso que me sorprendió muchísimo, porque a pesar de los métodos aviesos (dignos de los jerarcas del Cartel de Medellín) empleados para cerrar estas consolidadas obras pastorales y los intentos de desacreditar a sus respetables y admirados fundadores, pensé que nunca llegaría al extremo de cometer tamaña impostura, para nada digna de un prelado de la iglesia católica. Al menos tenía la esperanza de que cambiara el nombre de la revista y su número de serie, hubiera sido lo más inteligente, y realmente, hay que reconocer que él como Obispo, podía crear cualquier nueva publicación, era su derecho. Los nuevos miembros del Consejo de Redacción de la Vitral- plagiada (pocos, parece que se les ha hecho difícil conseguir a otros que estén dispuesto a mancharse con esa traición), el sacerdote Juan Carlos Carballo, Rafael Capote, Director, Humberto Bomnin, y otros miembros del nuevo equipo como el diseñador Juan Suárez hijo, el corrector Rafael Bernal Castellanos, el asistente de diseño Jorge Rayco Dias, lamentablemente se han prestado para tamaña patraña, la historia y los cubanos los juzgarán en su justa medida, porque ahora los que queremos verdaderamente a la legítima Vitral, no podemos decir más que... su comportamiento inmoral es bien oportunista y cobarde y nos inspiran más lástima y desprecio que otra cosa, que Dios los perdone y nosotros también. A los suscriptores, lectores y admiradores de la auténtica revista Vitral y del Centro de Formación Cívica y Religiosa nos corresponde denunciar este proceder y preguntarnos y preguntarles a sus actuales hacedores: ¿Cómo es posible que si ya no existe el Centro que dio origen a esta revista, se mantenga su nombre y su número seriado consecutivo? ¿Cómo es posible que si los fundadores de esta revista, y sus antiguos y legítimos miembros del Consejo de Redacción y no pocos de los que la confeccionaban, renunciaron, Serpa y sus empleados hayan mantenido el nombre de la verdadera revista? Eso solo se debe a una actitud irrespetuosa, a que en el país no hay leyes que condenen y juzguen estas ilegalidades, se debe a que creen que el poder que se les ha otorgado es para imponer, aplastar, hacer su voluntad igualando esencialmente al poder totalitario del gobierno. ¿Cómo es posible que Monseñor Serpa y sus subordinados, a pesar de cambiar el perfil editorial de la revista y traicionar el espíritu y la génesis de la misma, hayan mantenido el nombre de la auténtica revista? Realmente es condenable aprovecharse del trabajo de tantos años de unas personas que lo entregaron todo y emplearlos para beneficio propio. Ya aparecieron los recursos suficientes para editar la nueva revista. Eso demuestra que solo era un pretexto lo de la falta de recursos y fue la patraña que orquestó el cardenal Jaime Ortega y su interventor Serpa, para cerrar la revista y el Centro Cívico. ¿Por qué Serpa no cambió simplemente el nombre de la revista y comenzó por el año 1, Nro. 1? En eso Ortega fue más hábil porque al cerrar la revista Espacios de la diócesis de La Habana le cambió el nombre y comenzó por el año 1, número 1. ¿“Compró pescado y le cogió miedo a los ojos” como dice el refrán? ¿Le asustaron la enorme y enérgica reacción de los que quieren bien y mucho a la revista, al Centro y a Cuba? Todo parece indicar que fue eso lo que hizo que Ortega y su Mentor cambiaran de estrategia, pero ¿a quién creen ellos que engañan? ¿No se dan cuenta que la verdad se abre paso muy fácilmente y que la mentira necesita de muchos servidores? Qué pena por ellos, solo los mueve el miedo y las miserias humanas. ¿Por qué Serpa se aprovecha de la credibilidad y el prestigio, ganado a fuerza de riesgos, sacrificios, fidelidad y cercanía a su pueblo de la verdadera Vitral, al haber sido, voz de los sin voz, denunciando las injusticias y anunciando formas para remediar los males que achacan a los cubanos, como corresponde a cualquier obra de la iglesia de Cristo Jesús? Esta actitud de Serpa y de sus empleados, por lo menos, es una actitud oportunista, mentirosa y falta de respeto con sus suscriptores y lectores. ¿Cómo es posible que Monseñor Serpa haya irrespetado tan meritoria obra? ¿Quién le dijo a Serpa que él era dueño de Vitral y el Centro Cívico de Pinar del Río? Esas obras son patrimonio de todos los cubanos, ni siquiera sus fundadores tenían derecho a cerrarlas o modificarlas sin consultar a sus lectores y suscriptores que son la razón de ser de cualquier publicación. ¿Cómo entonces llega un advenedizo, que no ha compartido los ya demasiados años de sufrimiento del pueblo cubano por haber estado viviendo primero en Bélgica y después en Bogotá y destruye las obras que tantos sacrificios han costado y que tanta esperanza y verdad daban y anunciaban al pueblo cubano? Monseñor Serpa debía haber seguido en Bogotá, administrando el colegio de ricos que dirigía y atendiendo a algunos miembros del Cartel de Medellín, eso a lo mejor lo haría bien, porque ha demostrado no ser un cubano, ha demostrado no saber ser pastor, al no haber sido capaz de amar y respetar lo que algunos de sus hijos han hecho por la reconstrucción de nuestra deteriorada patria y por cumplir con la evangelización de los ambientes. Está bueno de plagios, ya hemos tenido que soportar durante demasiado tiempo un gobierno que plagió las aspiraciones, esperanzas y proyectos de los cubanos por más de 48 años, para que ahora la Iglesia Católica que había mantenido su autonomía ante el poder del régimen totalitario que impera en Cuba, también intente plagiar una de las obras más queridas por los pinareños y cubanos, estén donde estén, la genuina revista Vitral y el Centro de Formación Cívica y Religiosa, orgullo de muchos, se merecen un mayor respeto. No permitamos que plagien a la que tan bien fue capaz de cumplir con su lema de ser la libertad de la luz para todos los cubanos sin exclusión y digamos NO, a esta estafa.
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