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  Maria Stephen, International Center on Nonviolent Conflicts

Actualmente doy un curso sobre los movimientos pacifistas de liberación en la Escuela de Servicios Extranjeros de la Universidad Georgetown. Solidaridad es uno de los primeros movimientos de los que hablo. Mis estudiantes, en mayoría de los casos alumnos del último año de carrera, estaban impresionados por la resistencia estratégica de los polacos, que actuaban dentro del movimiento de Solidaridad. Estaban impresionados con el aprovechamiento creativo de las tácticas pacíficas y con el establecimiento claro de sus objetivos, y después con la capacidad de realizar estos objetivos paso tras paso.

Me gustaría primero enumerar algunos de los elementos más importantes de la lección que nos dio Solidaridad, y después tratar el papel que pueden tener los actores externos en el apoyo a los movimientos locales pacíficos. Ya los que han hablado antes que yo insistieron sobre el elemento más importante, es decir, que la clave del éxito de Solidaridad era su carácter – Solidaridad fue un movimiento pacífico local que consiguió el apoyo de diversos sectores de la sociedad polaca.

Muchas veces me refiero a la Santísima Trinidad, para ilustrar la esencia de la oposición polaca – era un movimiento que unía a los intelectuales que enseñaban la libertad; a los trabajadores que crearon su columna vertebral con la renuncia decidida a colaborar con las autoridades; y la Iglesia católica que les daba el apoyo moral y era un escudo del movimiento. Solidaridad demostró que la difusión del movimiento de buena voluntad en la sociedad es uno de los factores más importantes que le daba fuerza al movimiento pacífico. De esta forma se aseguran los recursos, se crea una red de relaciones, aumenta el alcance y la fuerza de impacto del movimiento. El siguiente elemento importante es la diversificación de las herramientas de la lucha pacífica. Los activistas de Solidaridad ampliaban el repertorio de sus actividades a través de la organización de protestas, huelgas, boicots, y utilizando otras formas de desobediencia civil.

Sólo este año [2006] hemos anotado alrededor de tres mil acciones pacíficas en Cuba. Su elemento característico es la renuncia a la colaboración con las autoridades. Este tipo de acciones tienen lugar cada día en Cuba. El régimen de Castro, sintiéndose amenazado, advirtió en el periódico que se penalizaría este tipo de actuación. Pero a pesar de las amenazas, los ejemplos de desobediencia civil son cada vez más visibles – hay protestas y también apareció el fenómeno de la resistencia de vecinos. Por primera vez en Cuba los vecinos apoyan a los oposicionistas, protegiéndolos de los agentes del gobierno que los persiguen. En el pasado tuvimos la oportunidad de observar algunos casos de renuncia de miembros de los servicios de seguridad a utilizar la fuerza contra los manifestantes pacíficos. Por supuesto esto no ocurre automáticamente. Existen varias tácticas utilizadas por la oposición para disminuir la moral de los miembros de los servicios de seguridad. Por eso vale la pena preguntarse: ¿Es posible recurrir al sentimiento de patriotismo de los miembros de los servicios de seguridad? ¿Existe la posibilidad de conciliar estos dos grupos -oposicionistas y agentes- de forma que estos últimos encuentren su lugar en la nueva realidad y no se sientan amenazados por los cambios que se producen? Creo que los servicios de seguridad pueden y deben ser parte de soluciones para el futuro.

Antes de terminar me gustaría decir unas palabras sobre el papel que los actores externos pueden tener en la lucha contra el régimen. Me serviré del informe titulado „How Freedom is won. From Civic Resistance to durable democracy”[1] elaborado en el año 2005 por Freedom House. El informe, describiendo decenas de ejemplos de transformaciones de sistema, demuestra que el movimiento civil de resistencia es la fuerza principal que pone en marcha el proceso de pasar de un sistema autoritario a una democracia sostenible. Es más probable que este tipo de oposición conduzca a la libertad y a una democracia persistente que un movimiento de resistencia que utiliza la violencia. El documento demuestra también que papel pueden tener en estos procesos los actores externos. Tanto los gobiernos como las organizaciones no gubernamentales tienen un papel clave en estos procesos. Este papel consiste en invertir en la sociedad que está en aprieto. La ayuda a la sociedad civil– a los movimientos de mujeres, grupos de trabajadores, sindicatos– es lo más importante. Se trata de transmitir los conocimientos a través de la distribución de material de educación sobre las formas de actuación de los movimientos de resistencia. En realidad no existe un plan de actuación detallado, porque cada caso es diferente, pero es posible esbozar en líneas generales algunas normas y técnicas de lucha sin violencia que podrían utilizarse en el caso de Cuba. Es muy importante crear posibilidades de desarrollo de comunicación libre entre los miembros de la sociedad, porque sólo gracias a ello pueden crearse asociaciones de ciudadanos. Hablando del papel que pueden tener los actores externos, hay que pensar si las sanciones gubernamentales dan la posibilidad de crear en Cuba un espacio político para la oposición. Resumiendo, toda transformación, si quiere tener éxito, tiene que ser realizada por los activistas locales, pero para su éxito pleno es importante la solidaridad demostrada por el mundo externo.

 


 

[1] Informe en la página: http://www.freedomhouse.org/uploads/special_report/29.pdf

 

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