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  Tomasz Turowski, ex embajador de Polonia en Cuba

 

Durante los cuatro años de mi estancia en Cuba observé tanto el proceso de pérdida de libertad como el estado cautivo de la nación. Observé también los intentos de liberarse de esta nación. Ahora puedo decirlo claramente, mi observación no era pasiva. De todas formas no sólo yo observaba, a mí me observaban con igual precisión. Vivíamos entre la Quinta y la Cuadragésima Sexta Avenida. En la Cuadragésima Sexta había un apartamento ocupado por el ministro de educación donde se ubicaba el antiguo puesto de observación de los servicios de seguridad, que controlaban los movimientos de los invitados, hasta y desde la residencia. De esta forma nos sentíamos bien seguros.

Este sentimiento de seguridad causó, que después de conocer la actividad de las organizaciones: Movimiento Cristiano de Liberación Oswaldo Payá; Asamblea para Promover la Sociedad Civil de Marta Beatriz Roque; Comisión Cubana de Derechos Humanos de Ricardo Sánchez; Todos Unidos de Vladimiro Roca; Arco de Progreso de Manuel Costa Rua; Partido Liberal de Fernando Sánchez, llegué a la conclusión de que había llegado el momento de reunirlos a todos y facilitarles el contacto directo con el cuerpo diplomático. Las autoridades cubanas, no sé cómo, se enteraron del plan y me advirtieron de que si me decidía a hacerlo, ellos emprenderían medidas contra mi persona. Las autoridades cubanas suponían que el encuentro tendría lugar el día de la fiesta nacional de Polonia. Era una costumbre en Cuba, hasta el momento de romper la política común de la Unión Europea con Cuba, invitar a los representantes de la oposición a las embajadas de diferentes países europeos el día de su fiesta nacional. Entonces llegué a la conclusión de que no organizaría la fiesta nacional a la que iba a invitar a la oposición, sino que el día 14 de noviembre organizaría un “Encuentro del cuerpo diplomático con los representantes de sociedad civil de Cuba”.

Al encuentro acudieron representantes de la iglesia, la masonería y todos movimientos de oposición. Preparé para ellos materiales aprovechando los métodos utilizados por los activistas de Solidaridad y KOR (Comité para la Defensa de los Trabajadores). Decidí aprovechar el sistema legal existente y sacar de él todo lo que fuese posible para llegar a un resultado final democrático, incluso si la constitución planeada iba a ser una constitución que protege el sistema totalitario. Elegí fragmentos de “Granma”, del diario de los órganos del Partido Comunista de Cuba sobre la sociedad civil local. Al entregar el material a los presentes, les decía: „Mirad, esto es “Granma”, es el órgano del Comité Central, que os anima a actuar con libertad, a actuar en el marco de las estructuras de la sociedad civil”.

Después del encuentro algunas de las persona fueron inmediatamente detenidas, pero hay que decir que vinieron al encuentro concientes de las posibles consecuencias. Mientras que yo, el 19 de noviembre, recibí una nota curiosa citándome al Ministerio de Asuntos Exteriores. Allí me entregaron un texto que en el lenguaje diplomático suena muy gracioso. Este es su contenido: „El Ministerio de Asuntos Exteriores saluda a la Embajada de la República de Polonia, aprovechando la ocasión para mencionar la actividad inamistosa de la Embajada, organizando el día 14 de noviembre un acontecimiento con la participación del cuerpo diplomático acreditado en el país y de los que la embajada llamó „sociedad civil de Cuba”. El Ministerio de Asuntos Exteriores evalúa la invitación de los mercenarios, que reciben dinero y colaboran con la política agresiva de los Estados Unidos contra Cuba, como una provocación seria por parte de la Embajada de Polonia. La Autoridades Cubanas explican esta actuación inaceptable, como un acto de servilismo y el deseo de ganarse la simpatía de los intereses del gobierno de EEUU en su agresión declarada contra nuestro país. El Ministerio de Asuntos Exteriores se siente obligado a comunicarle a la Embajada de la Republica de Polonia, que el gobierno de Cuba emprenderá mientras tanto las medidas que considere adecuadas, en respuesta a esta abierta provocación. Además el Ministerio quiere advertir oficialmente a la Embajada de Polonia, de que la repetición de este acto o alguno parecido, o cualquier otro, que sea inamistoso a la República de Cuba y su pueblo, llevará al gobierno de Cuba a exigir la dimisión inmediata del jefe de la misión diplomática de su país. Aprovechando la ocasión el Ministerio de Asuntos Exteriores vuelve a saludar atentamente a la Embajada de la República de Polonia (…)”.

Tenemos aquí un ejemplo auténtico de hipocresía y falta total de adecuación de las amenazas a las consecuencias. ¿Por qué? Porque he organizado el encuentro del 14 de noviembre con toda premeditación. No era entonces la fiesta nacional de Polonia. Mientras que la advertencia que se mandó a todas las embajadas decía, que se congelarían las relaciones con ellas, si invitan a representantes de la oposición cubana o de la sociedad civil a su fiesta nacional. Nuestra institución incluso, según la visión de las autoridades cubanas, no llegó a cumplir las características de la infracción, pero a pesar de ello se aplicaron medidas represivas. La clase política cubana actúa, como vemos, con plena hipocresía y por eso hay que compadecerse de la sociedad, que tiene que sufrirla cada día. Hay que tener en cuenta también el gran valor de la gente, que intenta, dentro de una sociedad que rezuma violencia, dentro de una cultura política de violencia y represión, buscar caminos pacíficos de salida, caminos de evolución.

Estos son los ejemplos de nuestra actividad cotidiana en Cuba. Se nos privó de cualquier contacto oficial con las autoridades, la correspondencia se realizaba únicamente a través de notas. Entonces empezó el momento más interesante de mi periodo de embajador en la Habana. Empecé a viajar por las provincias de la Habana, me encontraba con la gente de la oposición, gozando de una protección total (policías por detrás y por delante de mi coche). Por supuesto visitaba sólo a la gente que me lo permitía. Porque viajando por Cuba, hablando con la oposición, hay que recordar que nosotros estamos en una situación privilegiada. Si pasa algo, las consecuencias las pagarán las personas con las que hablamos. A nosotros como mucho nos espera un arresto de 24 horas, y después de excursión. Y ellos tienen que quedarse allí.

 

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